En el derecho médico colombiano, uno de los aspectos más complejos no es demostrar el daño, sino probar quién lo causó y por qué ocurrió. Esta dificultad probatoria se evidencia con claridad en la reciente sentencia proferida por la Sala Civil del Tribunal Superior de Medellín, en la cual se analizó un caso de presunta negligencia médica relacionada con la aplicación de un medicamento a un menor de edad.
La decisión resulta especialmente relevante porque reafirma un principio fundamental:
En responsabilidad médica, el daño no basta: debe probarse la culpa y el nexo causal.
En Colombia, la responsabilidad médica y la negligencia médica no se configuran únicamente por la existencia de un daño, sino por la capacidad de demostrar que dicho daño fue consecuencia de una actuación contraria a la lex artis.
El caso evidenciaba un daño grave: complicaciones vasculares, múltiples intervenciones médicas y secuelas permanentes. Sin embargo, el eje del análisis no fue el daño en sí mismo, sino la negligencia médica y su acreditación. Aunque se logró probar que el medicamento fue prescrito en el contexto de la atención médica, el Tribunal concluyó que no existía prueba suficiente para establecer que la aplicación del mismo constituyera una falla en el servicio médico o que fuera la causa directa del daño.
Este punto resulta fundamental en materia de responsabilidad médica en Colombia, pues reafirma que la carga de la prueba recae en quien alega la negligencia médica. No basta con demostrar que hubo un resultado adverso; es indispensable acreditar el error médico, la infracción a los protocolos o la desviación de la lex artis. En este caso, la ausencia de un dictamen pericial idóneo impidió esclarecer si el medicamento era adecuado, si existían alternativas menos riesgosas o si hubo una actuación imprudente.
Así, la sentencia confirma que la negligencia médica no se presume, sino que debe ser demostrada con rigor técnico y probatorio. La responsabilidad médica exige un análisis integral que combine historia clínica, peritaje y contexto clínico. En conclusión, en Colombia, el éxito de una demanda por negligencia médica no depende solo del daño sufrido, sino de la capacidad de probar, con claridad, que dicho daño fue consecuencia directa de una actuación médica negligente.
